Por Domin-Omega

Hoy es el día del maestro y en el CETIblog queremos dar la enhorabuena a esas personas que día con día ponen en alto su profesión. Cualquiera puede llamarse maestro, pero un maestro no lo es cualquiera.


Vocación, es lo que define si una persona tendrá éxito en determinada empresa, o mejor aún, si su participación en dicha empresa dejará algo bueno, no ya sólo para esa misma persona, sino para quienes la rodean.
Una vez publicamos cierto poema (del cual no somos autores) pensando en las actitudes de cierto profesor que tuvimos cuando tecnólogos. No todo lo descrito ahí encaja con esa persona en particular, ni es la opinión con la que juzgamos a todos los maestros.
El “poema” es discutible y ciertamente es de las entradas más polémicas de este sitio, pero no es más que reflejo de nuestro rechazo a esa figura de falsos profesores.

Muchos han llegado a campear la bandera de la moralidad, al mismo tiempo atacando al editor del post. Es verdad que dicho poema generaliza y expresa ciertos aspectos que pueden ser discutibles. Odiar a un profesor por la calificación que has obtenido en su clase, o por la cantidad de trabajo que te deja, es sin duda una actitud insolente.De que hay profesores obsesionados que te hacen sudar la gota gorda, los hay, pero son esos profesores los que mejor te preparan para el futuro. No importa lo intrascendental que pueda parecer la materia, es la experiencia misma la que te está enseñando. Perseverancia y responsabilidad.
En cambio, aquellos que no ejercen presión sobre sus alumnos o en un sentido antagónico, que no están dispuestos a que el proceso de enseñanza sea bidireccional, manteniendo una imagen incuestionable de alto poseedor de la verdad, son ellos quienes no merecen el nombre de maestros, son los que buscábamos criticar y es a ellos a quienes hoy no dirijo mis felicitaciones.
Esos que enseñan por amor a la profesión, esos son a quienes hoy felicito:

¡Feliz día maestros!

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