Por Domin-Omega

Típico que va comenzando el semestre y en un parpadeo ya terminaste con las evaluaciones del primer parcial. Llega ese desagradable momento en que el profesor dice “la próxima clase les doy la fecha para el examen…” cuando justo esa mañana te dijiste al despertar “hoy comienzo en serio a poner atención para agarrarle el pedo”; es ahí cuando te das cuenta de que el pedo huele muy mal.

Haciendo un último esfuerzo por comprender todo lo del parcial en cuestión de pocos días descubres algo trascendental: el tiempo se deforma. Mientras estás en clase sin poner atención es lento, con el nefasto anuncio del examen parece haber ido más rápido de lo que creías, y mientras se aproxima la fecha de la verdad sientes que va a madres, pisando el acelerador de forma despiadada. Trolling time. Los temas se multiplican, te saltas una pregunta de la prueba porque no tienes idea de qué responder, pero la siguiente es peor y las que le siguen requieren de datos anteriores. Así es como de pronto te encuentras frente a un examen en blanco, soberanamente jodido.

Luego sucede, un resplandor en la conciencia. En cuestión de una millonésima de segundo tu mente se ilumina con la gloria del hombre, ves a tus ancestros descubriendo el fuego en tierras inhóspitas, cosechando granos, afilando lanzas, perfeccionando sus lenguaje, expandiendo, conquistando, inventando: la revolución industrial, la era de los atomistas, la era de la información; un Aleph de revelaciones encerrado en aquel sentimiento abstracto de tener finalmente la respuesta que tanto buscabas. Miras el examen nuevamente y sientes que puedes con él, puedes hacerlo. Apenas comienzas el profesor dicta su sentencia “15 minutos”, el sudor se hace presente.

En defecto de la anterior revelación está el hermetismo y las técnicas de copiado, hoy en día tan tecnológicas. Nada como la amistosa hoja de respuestas que pasa de mano en mano, revelando a todos la verdad. Cofradías de secretas respuestas se forman en los rincones del aula, transmitiéndose los ocultos conocimientos del examen. Aun así, para cuando llega contigo ya tienes el tiempo encima.
Normalmente esto se puede evitar. Ya saben, lo de siempre: dedicación… claro que uno llega a encontrarse con cada profesor. Algunas veces son simples incompatibilidades entre profesor y alumno, diferencias entre sus métodos de enseñanza-aprendizaje, otras de plano no tienen solución. Quizá sea injusto, pero de cada uno depende hacerse del conocimiento por donde pueda, y esa será siempre la excusa del maestro de cartón. En algún momento nos habremos encontrado con alguno.

Habiendo hecho el recuento de los daños, miramos al frente con una nueva visión, quedan dos parciales para corregirse. La recomendación es la de siempre, aprovechar al máximo las oportunidades. Es importante no dejarse, si has detectado que la calificación reportada es menor a la que se te había informado previamente, no dudes en reclamar. No recomiendo fiarse del clásico “el próximo parcial te pongo los puntos”, cada parcial tiene una fecha específica de corrección no mayor a una semana después del inicio oficial de la captura de evaluaciones. Dicha fecha está registrada en el calendario escolar y puede consultarse públicamente. Siempre que te encuentres antes de esa fecha puede realizarse la corrección (para la calificación de ese parcial), exígela. A estas alturas ya se pasó la fecha de este parcial, pero no todo está perdido. Si ya has acordado con el profesor una recuperación de puntos en parciales posteriores no olvides recordársela cada que sea necesario… con el debido respeto. Si al final del semestre los puntos faltantes nomás no llegaron, puedes tramitar una queja oficial, son super efectivas. Lo más difícil de todo es encontrar al coordinador disponible, pero una vez resuelto ese punto lo demás es pan comido y en automático. Sólo recuerda mantener esa relación de respeto y camaradería con tus profesores, para nada te conviene transformarlos en tus enemigos.

PD:Its dagerous to go alone, take this voyage calculator

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