Por Domin-Omega

Era la misma aburrida escuela gris a la que tenía que asistir de lunes a viernes exclusive festivos. Estaba sentado en la misma aburrida banca gris en la que tenia que depositar su trasero de lunes a viernes exclusive días festivos. Y era el mismo maestro al que tenía que atender los lunes a las 12:00 los martes a las 8:00 y los viernes a las 10:00, aquel día no parecía diferente… pero lo fue.
Fue en una clase de civismo (o algo así) en su tercer año de secundaria, cuando escucho por primera vez el nombre que definiría sus próximos cuatro años de escolaridad. Cuando entró a la secundaria sentía que la marea de la vida lo arrastraba por caminos monótonos y mediocres, y el futuro lo amenazaba más con esa sensación. “Ceti” –le dijeron-, “una buena opción…”.
Deseaba estudiar ingeniería, y creyó que su mejor opción era comenzar de una vez siendo tecnólogo… Jamás me arrepentiré de esa elección.

El ceti no es una escuela aburrida, para nada; aunque entran muchos soquetes que opinan lo contrario… pero eso es porque no pueden madurar. Estamos a unas cuantas horas de comenzar un nuevo semestre (probablemente el último para mí… al menos como tecnólogo); y habrá algunos nuevos ingresos que a los pocos días comenzaran a vomitar el nombre de su escuela.
“Ya estoy en la preparatoria…” “Tengo 16 años (o 15… a veces, por azares del destino, hasta 14) ya soy niño grande…”. Muchos no dejan de ser el “mequito” que fueron en la secundaria, totalmente dependiente de sus padres, aún cuando hablen de ellos como el estorbo que habita en su morada, esos que no los dejan hacer nada y que les complican la existencia.
¿Cuántos no están en el ceti porque su padre-o-tutor se lo ha pedido (o lo ha obligado)? Y todo ese odio lo canalizan hacia lo único que ven como la causa de sus problemas: su escuela… ¡Que inmadurez!

“Son ñoños los que piensan en la escuela…” “Por que no despiertan…” Claaaaro, en el mundo de la pendejéz se demuestra mucho más gracia hablando de vicios y picándose la nariz.
Si creen que el mundo va a traerles en charola de plata todo lo que deseen, tal como probablemente lo han hecho sus padres hasta ahora, están pero si bien peeeeeeeeeeeeeendejos. Pero se miran al espejo y se dicen “Mira que grande soy… todo un adolescente… ¡Hay madurón!” entre otras cosas que podría haberle dicho algún pariente lejano, quizá una de esas típicas tías que te conocieron a los tres años y que en toda la vida no habías vuelto a ver.

El lunes entramos a la escuela, e-s-c-u-e-l-a… y eso es la realidad de las cosas… no esa estúpida fantasía del adolescente chulo que muchos soquetes viven, el típico estereotipo de renegadito “yo estoy bien y el mundo va en mi contra”¡Cómo si al mundo le importaras tanto!.

PD: Ya va siendo hora de que salgas del huevito que con cariño calentaba tu madre… preescolar, primaria y secundaria son obligación… la prepa se estudia por gusto... y si no te gusta: aprieta la entrepierna y hazlo saber a quien te obligue a estudiarla, eso seria lo más maduro.

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