Por Domin-Omega

El sol se eleva en el horizonte tonalteca y los cetianos emergen de sus refugios de hibernación vacacional para volver al centro especializado en tortura intensiva centro de enseñanza técnica industrial a recibir el conocimiento que las ciencias de la cetitridad (hombre, tecnología y sociedad) irradian a sus educandos.

Todos ellos tecnólogos; al menos en este plantel; al menos eso intentan ser. Los menos pisan sus suelos por primera vez bajo el nombre de alumnos, los más lo hacen nuevamente, después de algunos meses, semanas, quizá días; pues el alumno cetiano no conoce el verdadero significado de las vacaciones. Dejando de lado las banalidades que nuestro margen de edad nos impone en nuestro sistema social (me refiero a la frase tan maternal que las autoras de nuestras vidas vociferan a nuestros cuerpos tumbados en las camas: “trabaja cabrón, no seas guevón”) el alumno cetiano suele tener su tiempo consumido por el estudio y lo que este conlleva. Actividades como servicio social, curso de regularización, y suplicas de “no me repruebe/corra”, abundan en la agenda vacacional de un cetiano, entre otras cosas.

Pero aun así, aun cuando muchos de ustedes; público lector ajeno a la institución (si es que lo hay), podrían considerarlo como una pesadilla escolar, la verdad es que se vuelve un vicio para el alumno experimentado. No uso la palabra “experimentado” por cualquier cosa; no me refiero a eruditos en la escuela, sino a los alumnos de alta longevidad, y estos no son siempre los de semestres altos. Pues en el cetianismo hay una gran diversidad en lo que a edades supone, en lo que a tiempo estudiando también existe. Están los que llevan semestres recursando materias, los que repiten semestre completo, los que se salen y reingresan, y los que pasan un semestre por cada dos que hacen, entre otras variedades y casos más específicos. Estos alumnos y los de altos semestres (me incluyo), poseen una cierta adicción y dependencia al plantel… bueno, no quiero generalizar, puede que alguien no sienta esta “adicción”, o puede que no me explico con claridad, pero ¿no ha sido en el ceti, o gracias al ceti, que has conocido a esos sujetos que están siempre presentes en cada desmadre que puede terminar frente a una figura policiaca? Y es que es ahí; en ese plantel blanco y azul que deja en las personas una impresión de misantropía, donde habita un montón de fenómenos que son iguales a ti. Y no me refiero a los de primer ingreso, pues el ceti es un ente selectivo, entra una variedad de púberes de lo más diversa, algunos caen mientras otros siguen, los semejantes a los caídos caen junto con ellos, los semejantes a los sobrevivientes continúan esa extraña persecución, en busca de la titulación y el éxito. Poco tardas en darte cuenta, pero si entraste por tu propia voluntad llegas a encontrar en la gente que por las mismas convicciones llego hasta ahí, a un “loco” semejante a ti.
“¿Cómo es que puedes soportar y enorgullecerte de todas esas estupideces?” Pensaran algunos de ustedes, pero yo les reiterare: me siento orgulloso de haber llegado a conocer el ceti; tenga las fallas que tenga, las acepto; no con conformidad, si no con el deseo de algún día perfeccionarles. Me siento orgulloso de ser parte del ceti, me siento orgulloso de ser el ceti, pues el ceti no son sus edificios, ni son los maestros, secretarias y o personal vario; el ceti es su alumnado, y su alumnado son esos cabrones con los que te juntas a “cotorrear”.

Y es por esto que este extraño lugar parece causar adicción en los cetianos, muchos llegaremos a quejarnos y a balbucear chingaderas dé; pero realmente nos agrada la escuela. ¿Para que lucharíamos tanto, día con día, semestre con semestre, materia con materia, sino fuese porque esta tortura educativa en cierto modo nos agrada? Somos masoquistas del estudio y quien opine lo contrario no ha estudiado en el ceti.
Todas las escuelas preparatorias serán el escenario de "muchos cambios", de "tantos buenos recuerdos", entre otras pendejadas juveniles; lo especial que tiene esta, solo lo podrán ver quienes hayan ingresado por convicción, lo dije y lo repito. Y es que solo estos individuos se sentirán identificados con la ideología que la formo, la escuela tiene sus fallas, sí, pero no es culpa de la escuela sino de quien la controla, nosotros somos la escuela ¿Nos dejaremos caer en la apatía de sus dirigentes?

Quizás me escuche sentimental, quizás piensen “Este tipo se trauma con la escuela”, y tienen razón, pues solo basta con ver que escribo sobre el lugar en el que estudio ¿quien más fanático que yo? Además no lo pueden negar, no creo ser el único que ya comía ansias por entrar de nuevo a clases.
Pero bueno, dejare por la paz esta “introducción” que se llevo la mayoría de la entrada, e iré al grano. Los horarios; que estuvieron dispuestos desde ya hace algunos días, pueden estar sujetos a cambios. Esto es para mí una luz de esperanza, pues aún cuando haya dicho lo que dije, hay maestros en el plantel que no dan una y espero que por obra del primer dios que se presente; termine no dándonos clase. Supongo que cambiaran, pues algunos están incompletos, y otros (no aseguro pero supongo) pueden llegar a tener conflictos, pues es algo cotidiano.
Esta es la historia de un bienintencionado alumno de sexto que ayudaba a una inocente alumna de segundo semestre a encontrar su salón de clases, el salón “Pend6” (o algo así). Esto estaba en su horario y ella no encontraba tal salón, el bienintencionado alumno de sexto no conocía tal lugar en el plantel; parecía alguna especie de laboratorio, pero empezaba con p y estaba designado para la materia de matemáticas. Después de un rato de hacernos pendejos buscarlo, decidimos hacer lo más racional; que por consiguiente es lo que el mexicano toma por última acción, preguntar a la academia de ciencias básicas. Sorpresa con la respuesta, pues el salón no estaba asignado, la extraña palabra significaba “pendiente”.

El echo de que ese horario no tenga salón asignado en esa hora, basta para saber que puede no ser el único; y si hay unos cinco horarios más con la palabra “Pend6”, puede haber conflictos con la administración de las aulas. Esto puede no quitarme a mi no-deseado maestro, pero yo seguiré soñando con que pueda ocurrir.

PD: Como es cotidiano también, en los periodos de clase feb-jun, las carreras de químicos no suelen estar muy saturadas, por no decir casi no suelen tener alumnos.
Creo que los sujetos a los que pudo importarles ya conocían esta “oferta” e incluso los que pudieron aprovecharle ya debieron haberlo hecho, pues no especifica si la oferta sigue abierta y yo creo que solo fue durante la expedición de listas de nuevo ingreso y esas cosas, pero igual y lo puse por si de algo servía, a fin de cuentas también es parte de las cotidianidades.

3 comentarios:

VJ_TronkoTorzido dijo...

Creo ke edescribes perfectamente el masokismo por el ceti...

kién eres?
te conoceré?
ubicaré tu "cotorreo"?
ni idea...

en fin, por suerte yo no tengo esa adicción y pronto dejaré de sufrir ese masokismo, te lo puede decir alguien ke decidió asistir a tonalá en lugar de zapopan...

además, sí odio al ceti! no sólo a los profes, las reglas, las mediocridades cotidianas, etc.

creo ke hay un "sobreindustrialismo" catatónico ke no tarda en llegar a su colapso...

y por supuesto, un gran porcentaje de "comunes" ke no tienen ni puta idea de lo ke es el ceti...

Fenrir dijo...

Somos unos adictos al sufrimiento que nos produce el CETI, o acaso es placer, no hay nada como llegar por las mañanas a una clase de cacama o vega, una "catequesis" con David, saber que mañana tienes un examen en el que tienes que sacar minimo 90 para pasar y no estudiaste nada por estar pendejeando en otras cosas, y al terminar el semestre volver para los extraordinarios.........si, es lo mejor de la vida

Anónimo dijo...

jajjaja excelente entrada!!!